sábado, 7 de agosto de 2010

Con el mejor de los amantes

Era aún de tarde y Gimena, una amiga de salidas y fiestas me llamo al celular bastante preocupada, "tengo una cita con dos galanes " me insistió. "Esta noche no, Gime, estoy muy cansada y sin ánimos, solo de meterme a la cama... pero sola" le respondí casi entre bostezos. Luego de una larga charla de lo guapos que eran estos mozos y lo bien proporcionada de sus cuentas bancarias, termino animándome a acompañarla.

No es que me guste el dinero, por el contrario gano bastante bien trabajando como diseñadora de interiores para una constructora y pues no puedo quejarme de mi sueldo, ni de la suerte que tengo, menos con los hombres. Pienso que por mis malas experiencias con ellos los trato así o me comporto de esa manera con ellos. No soy una chica fácil, al menos no me considero así, soy alegre, divertida, y pues si alguien me gusta no lo pienso dos veces y me voy a la cama con él. Siempre y cuando me de garantías.

En fin luego de tanto ruego, accedí acompañar a mi amiga de fiestas, Gime es bastante buena y muy atractiva de cabellos largos dorados, una piel muy blanca y caminar coqueto, seguro se debe a sus clases de modelaje, las cuales dejo cuando empezó a engrosar un poco. A pesar de ellos es bastante atractiva. Somos bastantes distintas físicamente, pero a ambas nos gusta divertirnos, no habría problemas si ella no se hubiera encaprichado con tantos mozos, que luego termina sufriendo y llorando por los rincones. Yo no soy así, nunca permito que alguien me guste demasiado, por eso tengo una táctica nunca salir más de dos veces con el mismo chico, nunca dejar que le lleve a casa, nunca darle mi numero de celular, ni que sepa de mi vida. En fin nunca suelo pasar más de unas horas con un chico, por más que este me guste al extremo.

Esa noche me di un buen baño, casi relajante, lavé mis cabellos negros con un fino champú y masajie mi cuerpo con un aceite de aromas exótico, mientras deslizaba mis dedos por mi busto, bastante firme aún y apetitoso para los varones, recordé a Gustavo y sus manos enormes tocándome los senos, solo el sabia acariciar mi cuerpo como nadie, solo él me hacia estremecer y gritar de excitación. Sus labios gruesos recorrieron mi cuerpo una y otra vez, parecía como si me tocara de nuevo, suave, tierno y algunas veces ardiente, cuando quería negarme a su ataque de besos y caricias. Sentí su aroma una y otra vez, hasta su cuerpo jadeante junto al mío, recordé como me hacía el amor y me llenaba de pasión. No podía olvidar esa sensación, sus labios en mi cuerpo, su lengua acariciando cada parte de mí y a él cada vez más dentro de mí.

En eso sonó el timbre, era Gime, lista para ir de fiesta. Yo estaba muy caliente ya, el recordar a Gustavo me había hecho despertar deseos incontrolables esta noche. Me vestí de prisa con una mini de color negro, dejando ver mis bondades, una blusa roja de escote, que dejaba al aire gran parte de mis senos y el cabello liso suelto que caía por la espalda. Ya estaba lista para una nueva aventura......

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